Cada primavera, millones de españoles abren el borrador de la renta, miran el número de abajo, dicen «bueno, podría ser peor» y le dan a confirmar. Fin del proceso.
El problema es que ese número casi nunca es el correcto. O mejor dicho: casi nunca es el más bajo que podrías conseguir. Porque Hacienda te calcula lo que le debes, pero no se molesta en recordarte todo lo que puedes deducirte. Eso corre de tu cuenta. Y si no lo sabes, lo pagas.
La campaña de la Renta 2025 —que se presenta en 2026— trae cambios que merece la pena conocer. Pero más allá de las novedades, hay un puñado de deducciones que llevan años ahí, esperando pacientemente a que alguien las descubra. Vamos a repasarlas.
Primero: la diferencia entre deducciones y desgravaciones en el IRPF (sí, importa)
Antes de entrar en materia, aclaremos algo que genera confusión permanente. No es lo mismo una deducción que una desgravación, aunque se usen como sinónimos en la conversación de barra de bar.
Una desgravación reduce la base imponible. Es decir, baja la cifra sobre la que se calcula tu impuesto. Si ganas 30.000 € y desgravas 1.500 € por un plan de pensiones, tributas como si hubieras ganado 28.500 €. El ahorro real depende de tu tramo impositivo.
Una deducción se aplica directamente sobre la cuota, sobre lo que te toca pagar. Si tu cuota es de 4.000 € y tienes una deducción de 1.200 €, pagas 2.800 €. Euro por euro.
¿Por qué importa esto? Porque una deducción de 500 € siempre te ahorra 500 €. Una desgravación de 500 € te ahorra entre 95 € y 235 €, dependiendo de cuánto ganes. Cuando alguien te diga que «el plan de pensiones desgrava 1.500 €», no significa que te devuelvan 1.500 €. Significa que tributas por 1.500 € menos, que es bastante diferente.
Con eso claro, entremos en las que probablemente no estás aplicando.
1. Donativos a ONG: la deducción más generosa que casi nadie maximiza
Si donas a una ONG, una fundación o una asociación de utilidad pública acogida a la Ley 49/2002, los porcentajes de deducción son sorprendentemente altos.
En la Renta 2025, los números son estos: los primeros 250 € donados se deducen al 80 %. Es decir, donas 250 € y recuperas 200 € en la declaración. El coste real de tu donación son 50 €. A partir de esos 250 €, la deducción es del 40 % sobre el resto.
Pero aquí viene lo que poca gente sabe: si llevas tres años consecutivos donando a la misma entidad una cantidad igual o superior a la del año anterior, ese 40 % sube al 45 %. Y si tus donativos van destinados a actividades prioritarias de mecenazgo — universidades públicas, el CSIC, programas contra la violencia de género, el Museo del Prado, entre otros —, los porcentajes suben otros 5 puntos.
Un ejemplo concreto. Si donas 25 € al mes a una ONG, son 300 € al año. Tu deducción: 200 € por los primeros 250 € (al 80 %) + 20 € por los 50 € restantes (al 40 %). Total recuperado: 220 €. Tu donación de 300 € te ha costado realmente 80 €. Y si llevas tres años haciéndolo, esos 50 € restantes se deducen al 45 %, así que recuperas 222,50 €.
Para que funcione, necesitas el certificado de la entidad receptora. La mayoría de las ONG lo envían automáticamente en enero. Si no te ha llegado, pídelo.
2. La nueva deducción de 340 € para rentas bajas
Esta es una novedad del ejercicio 2025 que mucha gente no conoce porque no se ha publicitado demasiado. Si tus rendimientos netos del trabajo no superan los 16.576 € brutos anuales, puedes aplicar una deducción en la cuota de hasta 340 €.
El objetivo es compensar el efecto fiscal de las subidas del Salario Mínimo Interprofesional. Con el SMI en 16.576 € brutos anuales en 2025, algunos trabajadores que antes resultaban con cuota cero tras aplicar las reducciones habituales ahora tienen una cuota positiva. Esta deducción intenta que esa subida salarial no se la quede Hacienda por el camino.
La deducción es máxima en los 16.576 € y va reduciéndose progresivamente hasta desaparecer en torno a los 18.276 €. No hay que pedirla: en teoría aparece en el borrador. Pero «en teoría» y «en la práctica» no siempre coinciden con Hacienda. Revísalo.
3. Eficiencia energética de tu vivienda: hasta un 60 % de deducción
Si en 2025 hiciste obras para mejorar la eficiencia energética de tu vivienda, hay tres modalidades de deducción que conviene repasar.
La primera permite deducir un 20 % del gasto cuando las obras reducen la demanda de calefacción o refrigeración al menos un 7 %, con una base máxima de 5.000 €. La segunda sube al 40 % si consigues reducir el consumo de energía primaria no renovable al menos un 30 %, con un tope de 7.500 €. Y la tercera, para edificios residenciales completos, llega al 60 % con una base de hasta 5.000 € anuales por vivienda, acumulable en un máximo de 15.000 €.
Hablamos de cifras importantes. Si cambiaste ventanas, instalaste aerotermia o mejoraste el aislamiento de tu casa, no dejes de comprobar si tienes derecho. Necesitas dos certificados de eficiencia energética — uno anterior y otro posterior a la obra — que demuestren la mejora. Y la obra tiene que haberse completado antes del 31 de diciembre de 2025.
4. Inversión en empresas de nueva creación
Si durante 2025 invertiste en una startup o empresa de reciente creación, puedes deducirte parte de la inversión. La deducción permite restar de la cuota un porcentaje de las cantidades invertidas en la suscripción de acciones o participaciones de empresas nuevas o con pocos años de actividad.
No es una deducción para grandes inversores. Está pensada para incentivar que personas normales — tú, por ejemplo — pongan dinero en proyectos empresariales emergentes. Lo que sí requiere es que la empresa cumpla ciertos criterios: ser de nueva creación o reciente, no cotizar en un mercado organizado, y que la inversión se mantenga durante un período mínimo.
Es una deducción que la mayoría de la gente desconoce porque asume que «invertir en startups» es cosa de fondos de capital riesgo. Pero si participaste en una ronda de financiación o entraste como socio en un proyecto, revisa si cumples los requisitos. El ahorro puede ser significativo.
5. Planes de pensiones: la desgravación que conoces pero probablemente no aprovechas bien
Esta la «conoce» todo el mundo. Pero conocerla y aprovecharla bien son cosas distintas.
Las aportaciones a planes de pensiones individuales permiten reducir tu base imponible hasta 1.500 € al año. Si tu empresa ofrece un plan de empleo, el límite adicional sube a 8.500 €. Para autónomos con planes simplificados, el límite extra es de 4.250 €.
Lo que mucha gente no sabe es que la desgravación tiene tope doble: no puedes desgravar más de 1.500 € ni más del 30 % de tus rendimientos netos del trabajo. Así que si tus rendimientos son de 4.000 €, tu límite no son 1.500 € sino 1.200 € (el 30 %). Y lo que casi nadie calcula es el ahorro real. Si estás en un tramo marginal del 30 %, desgravar 1.500 € te ahorra 450 € en impuestos. Si estás en el tramo del 45 %, te ahorra 675 €. Cuanto más alto tu tramo, más te interesa el plan de pensiones desde el punto de vista fiscal.
Novedad en 2025: ya puedes rescatar anticipadamente los derechos consolidados de tu plan de pensiones si llevan al menos diez años. Es un cambio importante para quienes aportaron hace años y necesitan liquidez antes de la jubilación.
6. Vehículo eléctrico: el 15 % que caduca
Si compraste un coche eléctrico enchufable o de pila de combustible en 2025, puedes deducirte el 15 % del valor de adquisición, con una base máxima de 20.000 €. Lo mismo aplica si instalaste un punto de recarga en tu vivienda.
El matiz relevante: el vehículo tiene que haberse matriculado por primera vez en España antes del 31 de diciembre de 2025. Y hay que descontar de la base las subvenciones o ayudas públicas que hayas recibido. Si compraste un coche de 25.000 € con una ayuda del Plan MOVES de 4.500 €, la base de deducción es 20.000 € (el tope), porque 25.000 − 4.500 = 20.500 €, que excede el máximo.
7. Maternidad: 1.200 € por hijo menor de tres años
La deducción por maternidad permite a las madres trabajadoras deducir hasta 1.200 € al año por cada hijo menor de tres años. Es independiente de la prestación por baja de maternidad.
Lo que muchas madres no saben es que esta deducción se puede cobrar de forma anticipada — 100 € al mes — en lugar de esperar a la declaración. Si no la estás cobrando, estás financiando a Hacienda gratis durante meses. Y si tienes gastos de guardería o centro de educación infantil autorizado, hay un incremento adicional que puede llegar a 1.000 € más por hijo.
8. Las autonómicas: el territorio que nadie explora
Aquí es donde la mayoría del dinero se queda sobre la mesa. Cada comunidad autónoma tiene su propio catálogo de deducciones, y la variedad es enorme.
En Madrid, puedes deducir el 15 % de gastos de escolaridad y enseñanza de idiomas de tus hijos, y el 5 % del vestuario escolar. En Andalucía, hay deducciones por gastos en idiomas e informática para descendientes. En la Comunitat Valenciana, existen deducciones por alquiler, por donaciones medioambientales y por inversiones en empresas de nueva creación con porcentajes propios. En Aragón, hay deducciones por donativos ecológicos.
Algunas comunidades ofrecen deducciones por alquiler de vivienda habitual para menores de determinada edad — en Madrid, menores de 40 años pueden deducir hasta el 30 % del alquiler con un tope de 1.237 €, siempre que cumplan requisitos de renta —. Otras tienen deducciones por fijar residencia en municipios en riesgo de despoblación. Y hay comunidades que permiten deducir los gastos de guardería, los libros de texto o incluso la cuota de empleada del hogar.
El problema es que el borrador no siempre incluye estas deducciones automáticamente. Muchas hay que marcarlas a mano. Si confirmas sin revisar, las pierdes. Así de simple.
Lo que deberías hacer antes de darle a «confirmar»
La lista no es exhaustiva, pero cubre los puntos que más gente se deja sin aplicar. Para que no te pase:
Primero, revisa el borrador línea por línea. No confirmes a ciegas. El borrador es una propuesta, no una verdad revelada. Hacienda no tiene toda tu información y, cuando la tiene, no siempre la interpreta a tu favor.
Segundo, busca las deducciones autonómicas de tu comunidad. La Agencia Tributaria tiene un manual práctico con el desglose comunidad por comunidad. Son dos clics y pueden suponer cientos de euros.
Tercero, guarda los justificantes. Certificados de donación, facturas de obras de eficiencia energética, contratos de alquiler, recibos de guardería. Sin justificante, no hay deducción. Y Hacienda puede pedírtelos hasta cuatro años después.
Cuarto, si algo no te cuadra, consulta. No con tu cuñado, que «sabe mucho de esto». Con un asesor fiscal o, como mínimo, con el servicio de cita previa de la propia Agencia Tributaria. Equivocarse a favor de Hacienda no genera sanción, pero sí te cuesta dinero. Equivocarse en contra, genera las dos cosas.
La moraleja fiscal
El IRPF es un impuesto complejo. Pero lo que más dinero cuesta no es la complejidad. Es la pereza. La pereza de no revisar el borrador, de no buscar las deducciones de tu comunidad, de no pedir el certificado de la ONG a la que donas cada Navidad.
No hace falta ser un experto fiscal para pagar lo justo. Hace falta dedicar una hora — una sola — a repasar qué se te aplica y qué no. Una hora que, en muchos casos, vale más de lo que cobras en una jornada de trabajo.
Si ya tienes tus finanzas organizadas con un presupuesto mensual y sabes a dónde va tu dinero, el IRPF es el siguiente paso lógico. Porque no se trata solo de gastar bien. También se trata de no regalar lo que es tuyo.
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Conocer las deducciones es el primer paso. El segundo es saber cuánto pagas realmente. Próximamente en Mirador: simulador de IRPF. → Mientras tanto, empieza a organizar tus finanzas
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Nota: Este artículo es de carácter exclusivamente informativo y educativo. Mirador Financiero no presta servicios de asesoramiento fiscal ni tributario. La normativa fiscal puede variar y su aplicación depende de la situación particular de cada contribuyente. Ante cualquier duda sobre tu declaración o situación fiscal, consulta con un asesor fiscal autorizado.